El amor en equilibrio

Mirando las fotos que he hecho durante mis últimos viajes por Europa me he encontrado con una muy especial. Tengo el don(si se puede decir que es un don) de hacer fotos a cosas que nadie fotografía, cosas quizás ridículas que para mí tienen un gran valor. Imaginaos lo tedioso que es ir conmigo mientras fotografío una puerta, una flor o un puente… Lo bueno de mis fotos es que me imagino miles de historias detrás de ellas.  No tengo ni idea de dónde salen pero sé que están ahí, flotando para ser contadas. Por eso, estas imágenes tienen un poquito más de valor al vacío que tienen para otras personas. Creo que hay belleza en todo lo que nos rodea, en todo. Solo hay que pararse un momento para observar hasta lo más sencillo para verla.

Esta foto, para mí, podría ser una metáfora de cómo veo el amor.

Si tuviese que titularla, le pondría “El amor en equilibrio”. Porque el amor es un continuo equilibrio entre lo puramente bello y mágico, y lo claramente complicado de querer estar siempre en lo alto sin desplomarse. La chica parece estar en perfecta armonía con lo que siente. Sin embargo, un movimiento en falso la hará caer. ¡Qué complicado es acertar! Saber que lo estás haciendo bien sin entender nada o hacerlo todo mal sabiendo que lo comprendes todo. Preferir estar en el suelo para no llevarte el golpe o columpiarse continuamente, sobre un aro que se mueve ante los envistes de una relación. Esa debe ser la cuestión de un Hamlet del siglo XXI, agotado por el millón de estímulos recibidos a diario.

De fondo vemos un cielo, que ante las horas, cambia sus colores para avisar que el tiempo pasa y  que hagas lo que hagas, tu vida irá acortándose sin demora. Da igual lo que decidas, nunca sabrás si la otra opción hubiese sido mejor que la escogida. Ventajas de la ignorancia. El no saber muchas veces nos acorta el sufrimiento.

Me encanta la chica meciéndose, luchando por no caer y no hacerse daño. Debajo de ella cientos de candados cerrados, cuyas llaves fueron arrojadas al río, de aquellas parejas que un día prometieron no desvanecerse de ese aro. Puede que muchas de ellas ya se encuentren cerrando sus heridas por no haber superado las acrobacias del amor o que todavía disfruten de las vistas desde allí arriba. De todas formas, siempre les quedará la esperanza de saber que uno solo aguantará en el aro si practica horas y horas. Solo se sostiene ahí quien no tenga miedo a amar. Y es que quizás, el golpe es más fuerte cuando no se intenta que cuando se ha caído y miras la herida pensando que un día estuviste en lo alto de ese aro, mostrándote tal y como eres, sin miedo a dejar que alguien te balancease mientras tú mostrabas tu mejor sonrisa al compás de tu equilibrio.

 

Imagen 1

Anuncios

Deepa Mehta, ventana abierta a la India

Hoy nos hemos despertado con una noticia increíblemente buena para un país donde la opresión hacia nuestro colectivo era aún una pesadilla. Este titular nos ha acompañado con una gran sonrisa en el primer café del día:

India legaliza las relaciones homosexuales (https://elpais.com/elpais/2018/09/06/album/1536221478_581082.html)

Ya hace años había leído y conocido la situación de las mujeres en la India y no pude hacerlo de mejor manera que a través de las cuatro películas de Deepa Mehta. Esta directora y guionista se atrevió a dibujar la imagen de la mujer en este complicado país. Por eso, quiso mostrar la discriminación de género, los deseos de las mujeres y todos esos problemas que tienen en un lugar donde siguen siendo tratadas como un cero a la izquierda. Toca temas muy diversos como la dote y el funcionamiento que este tiene a la hora de concertar matrimonios, donde el amor es el último de los puntos a tener en cuenta, el acoso sexual, violencia sexual, el deseo entre dos mujeres del mismo sexo…

Son cuatro películas que recomiendo encarecidamente si se quiere saber sobre esta cultura, sus tradiciones o el trato a la mujer. Son bastantes duras pero necesarias para mostrar una realidad que pocas personas se han atrevido a exponer.

El conjunto de las películas se llama la cuatriología de los elementos:

Fuego (1996)

28ixjjl.jpg

En ella podemos disfrutar de una bonita relación entre dos mujeres que luchan por controlar unos sentimientos que buscan la libertad como un chorro de agua en unas manos. Chorro que no llega a apagar el fuego que hay entre ellas.

Tierra (1998) 

309u8ls.jpg

Agua (2005)

agua-0011.jpg

Cielo (2008)

cielo-cartel1.jpg

Lo dicho, celebremos que es un día importante y que cada pasito que se vaya dando es un gran salto para hacer que este mundo sea un poco más equitativo, y donde las ganas de habitarlo con justicia sean más reales.

PD: Si queréis leer o saber más cosas interesantes sobre la India, no dudéis en escribirme porque es un tema que me fascina y puedo recomendar varios libros. Estaré encantada de haceros llegar cosas que forman parte de mi pasión por conocer el mundo (aunque sea a través de libros y películas).

Hasta luego

El abrazo de la nostalgia

No tenía muy claro como empezar esta entrada pero allá vamos.

Partiré hablando de la educación emocional. ¿Sabéis lo importante que es y lo poco que se trabaja en los centros educativos de cualquier etapa o nivel? Creo que es la base fundamental de cualquier ser humano para la búsqueda de su felicidad. Si está bien reforzada, tendremos personas más seguras de sí mismas y con menos problemas en su etapa adulta. Sin embargo, hablar de sentimientos, sobre todo de los malos, parece que sigue siendo una lacra social. Recuerdo que la primera vez que vi llorar a mi padre sentí algo muy raro. ¿Cómo podía estar llorando una de las personas que protegen a toda la familia ante un hecho que le descoloca y le entristece notablemente? Con el tiempo entendí que todo el mundo llora, y que es necesario hacerlo si no quieres volverte loco.

Hay personas que ocultan sus sentimientos como si fuesen su bien más preciado, que no digo que no lo sea, pero que es necesario mostrarlos, sobre todo para das pistas a las personas que tenemos cerca sobre los actos que realizamos. Pero, ¿cómo vamos a hablar de malos sentimientos si la gente no quiere escucharlos? Los jóvenes,  y no tan jóvenes, acudimos a las redes sociales como un escaparate de grandes momentos, los malos no recibirían “me gustas”, ¿verdad? No es lo mismo que yo cuente que estoy viendo un atardecer precioso o tomando una caña en un lugar espectacular a que cuente que llevo días y días llorando la perdida de una de las personas más importantes de mi vida. Parece que estar triste aleja a las personas. Sin embargo, estar triste es necesario, es un desahogo del alma que ayuda a entender mejor la felicidad. Aunque muchas personas ocultan su depresión, ansiedad o angustia porque no es bonito, no vende, no gusta.

Recuerdo una vez que mi madre cosía un botón mientas yo intentaba aprender punto de cruz. Todos los hilos se me enredaban en mis torpes dedos. No había forma de que aquello tuviese un sentido lógico para mí. Me sentía tan triste viendo que estaba dedicando mi tiempo a aquello que se lo hice saber a mi madre, quien me obligó a terminar aquella dichosa flor que todavía guardo como un tesoro. Al cabo de unas horas, me entregó un libro, La Cabaña del Tío Tom(qué gran libro si no lo habéis leído, aunque sigo sin comprender cómo me dejaba leer aquellas cosas siendo aún tan joven). El caso es que sentí la mayor de las dichas. Fue entonces cuando mi madre me dijo:

—La felicidad es esto. Los pequeños momentos de la vida. A veces estás envuelta en una época de mucha tristeza en la que un pequeño hilito de felicidad se cuela por la ventana para alumbrarte, o al revés. Solo depende de ti el tener una actitud positiva para dejar que esos pequeños hilitos se cuelen en tu vida para ir alumbrando y hacer desaparecer esa tristeza.

¡Qué sabio consejo me dio! Y desde entonces creo que es como vivo mi vida. Puede que esté atravesando la época más triste de mi vida y sin embargo, dejo que un millón de pequeños hilitos de felicidad se cuelen por ella. Porque, la tristeza hay que atravesarla, hay que dejarla salir, hay que comérsela con patatas para que mude a algo mejor.

Y ya como colofón a tan extraña entrada donde una macedonia de pensamientos se han mezclado con un ácido zumo de naranja, me quedaré con una palabra. El otro día estaba enfrascada en la nueva novela. Para un apartado necesitaba buscar preguntas que le harías a alguien para conocerla mejor (lo entenderéis cuando la leáis) y una de ellas, así como algo anecdótico y sin mucho sentido, ¿qué palabra elegirías entre todas las que hay en tu lengua? Unas por sonoridad, otras por significado… Yo elegiría nostalgia. Es una palabra que me encanta, y aunque en ella vaya implícito algo triste y decadente, para mí es una palabra preciosa cargada de gran magnetismo. Para mi gusto, alberga algo de positivismo porque en los recuerdos del pasado están los motivos de lo que eres hoy en día. ¿Por qué temer a la nostalgia de algo bonito? Por eso, yo me quedo con todos los buenos momentos aunque tenga que luchar con ellos. Me quedo con todo lo bonito que ha hecho que sea hoy quien soy. Y sin embargo, me quedo con eso para irme un tiempo a descansar. Como el que descansa de una maratón o el que descansa de un examen. Voy a descansar de todos esos sentimientos que agotan, que te agitan, que te hacen con nostalgia que tu cuerpo y tu mente no puedan más. Un apagón de redes sociales, en silencio, en calma. Como ese baño en el mar al atardecer donde la luna ya está clamando su atención. Un silencio que cure con paciencia. Como ya he dicho en alguna ocasión, no me gustan las despedidas. No me gusta decir adiós, sino hasta luego. Espero que cuando los árboles estén sin hojas y los primeros copos de nieve amenacen con caer, estar con mi nueva novela para regalar un montón de positivismo y buen rollo.

Y con todo esto, os digo hasta luego. Intentaré revisar el correo de vez en cuando. Recordad, sed muy felices, pero no os olvidéis que la tristeza también es necesaria.

Hydra Rosis.

¿Por qué Hydra Rosis?

Dado que una de las preguntas que más me han hecho durante estos meses ha sido el origen de mi nombre, he decidido hacer esta entrada en estos días de respiro para aclararlo. He tratado de pensar alguna historia convincente, creativa e incluso interesante, pero me temo que mi seudónimo se ha convertido en algo bastante simbólico de como es mi vida y como suelo actuar.

Cada año me voy unos días de vacaciones con mis amigas de siempre. El año pasado les comenté que estaba escribiendo algo y que necesitaba un seudónimo porque no iba a usar mi nombre real. Esta propuesta fue en el primer vino que nos tomamos. Cuando la noche avanzaba y el torrente de ideas iba surgiendo, muchas mejor ni mencionar, también lo hacían las risas y los vinos. No sé en que punto en concreto salió la idea, ni siquiera tengo muy claro quien fue la que propuso “hydra” y “rosis”.

Este verano nos hemos vuelto a reunir. Entre risas, sí también entre vinos, les he pedido seriamente que por favor hiciésemos memoria todas para sacar el origen de tan extraño suceso para poder dar una explicación convincente cada vez que me pregunten.

—Yo solo recuerdo que Pili buscó en google algo y le salió Rosis porque te gusta mucho (tal libro), pero no recuerdo la conexión entre el libro y el Rosis.

—Yo recuerdo el hydra, venía de un árbol.

—¿De un árbol?¿Qué árbol?

—Sería un viñedo —contesta Sofi.

—Pili, no te rías y se sería. Es algo importante. —Todas reímos.

—Recuerdo que lo apuntamos en una servilleta que te metiste en el bolso.

Y sí, al día siguiente, abrí el bolso, me encontré la servilleta y me hizo gracia por el momento que habíamos pasado. Encendí el ordenador, escribí ese nombre en un Word y cuando la novela empezó a tomar forma, lo incluí en la primera página.

Hubiese deseado que el origen fuese algo mucho más profundo, pero quizás resuma que muchas de las cosas se hacen sin pensar, con las personas que más quieres y en un acto de locura. He aquí el origen de “Hydra Rosis”.

IMG_9288

Misión olvido

Hace unos días he venido a la casa que mi familia comparte en verano. Cansada, agotada. Este año ha sido brutalmente fatigoso. Los problemas laborales se han juntado en exceso, los papeles, las prisas, los gritos… Todo ha hecho que mi vida haya sido sacudida con tanta intensidad que cuando mi cuerpo ha parado, la angustia, el agobio y la falta de cosas por hacer me han estrangulado las ganas de respirar con normalidad.

Me he pasado dos días corriendo tanto por la playa que ahora mismo no se si tengo piernas o trozos de madera. Ha sido tan feroz mi autodestrucción que ahora que empiezo a ver las cosas con distancia, me doy cuenta de que todo lo que nos pasa es un mero aprendizaje, nadie se muere por vivir.

He conseguido relajarme, sosegarme, he acariciado mis temores prometiéndoles que todo pasa por algo, que ha sido bonito aunque duela, que vivir de esta forma también es una manera de despertar de los largos letargos que nos da la monotonía. Me he sentado en una silla del balcón, respirando tan fuerte que he sentido como el aire se ha ido apoderando de cada uno de los rincones donde depositaba mis miedos, se los ha comido, porque para la ansiedad no hay nada mejor que respirar aire puro.  Me ha cambiado la cara en un segundo. Mi madre se ha acercado a mí, sin decirme nada me ha tendido un libro cuyo título ha podido ilustrar a la perfección lo que debo tener escrito en la cara: “misión olvido” de María Dueñas. Supongo que las madres lo saben todo, esos nueve meses ahí conectadas hacen más que cualquier palabra, que cualquier lágrima que puedas derramar sin que te pida explicaciones o que cualquier acto de arroparte con ternura sin esperar contestación alguna. Son las personas que tratan de encauzar tus miradas perdidas mientras intentas comer algo que apenas entra en tu organismo, que te acarician la mano en señal de apoyo o te dan un beso en la frente diciendo que todo pasa por algo, desatando mareas de agua salada.

No tenía ganas de leer. Mi cabeza no estaba para ello, a pesar de que su primer libro me encantó, no tenía fuerzas. Sin embargo, me puse a repasar con mi dedo índice cada una de las letras que forman la palabra “olvido” y como un huracán de sentimientos me ha arrojado al ordenador a escribir como loca. Otra de las cosas que era incapaz de hacer estos días.

Me he preguntado qué quiero olvidar y por qué. Es curioso como los pensamientos más bonitos se acumulan en nuestra cabeza para crearnos una huella de nostalgia que nos paraliza el cuerpo. ¿Cómo voy a olvidar algo que me ha hecho sentirme tan vida? Si no lo haces, no podrás ser feliz. He esbozado una sonrisa y he pensando en cada uno de los minutos que hemos vivido juntas. Llegar a ser una sin ni siquiera ser consciente de ello. ¿Sabes cuántas noches de insomnio me faltan para olvidar todo eso? Supongo que las mismas que a ti, ojalá lo tuyo sea más rápido.

Por segunda vez he vuelto a repasar el título, esta vez me he parado en la palabra misión. Por un momento me he imaginado a miles de cientos de mini personitas llamándose: “tenemos una misión que librar, borremos todo aquello que le esté haciendo sentirse mal, desatemos las cadenas que le atan a pensamientos poco productivos y plantemos cosas bonitas que la muevan a sonreír.” No puedo encontrar mejor palabra para acompañar al olvido, una dura misión donde los amantes pueden entregarse a la locura que les impida pasar página o al acierto de ser suficientemente valientes como para saber que su historia se quedó varada en ese punto donde era incapaz de avanzar más.

He tratado de ser sincera conmigo misma, de enfrentar a mis sentimientos más profundos, esos que están enterrados en mi interior y a los que hay que acceder mediante una especie de scape room donde los códigos y las combinaciones de letras y palabras se acumulan para descifrarlos. Los he querido enfrentar con los que he pronunciado en los últimos meses y me he dado cuenta de que nada tienen que ver los unos con los otros, que hay dos personas conviviendo en el mismo cuerpo, que por arte de magia se consume ante esta lucha titánica.

He vuelto a pensar en la palabra “olvido” después de hablar con mi mejor amiga. Me ha dicho que no entiende por qué hay personas que son capaces de olvidar tantas cosas bonitas en dos días, que se van con otra persona y que nunca más vuelven a ser las mismas(recordando a su ex). He tratado de pensar bien mi respuesta. “Seguramente ahora no entendamos nada, no tenemos suficiente perspectiva para comprender que esto es lo mejor que nos ha podido pasar.” Se ha asustado y me ha preguntado que cómo puede ser lo mejor si está hecha polvo. Segura de mí misma le he dicho que a veces pasan cosas por un motivo que no entendemos, pero que nos obsesionamos con seguir en ese pensamiento de lo que hubiese sido de haber seguido adelante, amargándonos la vida. Estoy segura que si ha terminado ya es porque algo muy bueno va a llegar y que si hubiese sucedido lo que queríamos que pasase ahora mismo, nos perderíamos algo mejor. Me ha dicho que tengo razón pero que no lo entiende, que no quiere que sea así, que lo quiere a él y ahora, pero también sabe que eso no puede ser. Cuando hemos terminado de hablar, he vuelto a sonreír. Incluso en un mal momento, el positivismo y la esperanza han salido de mí. Quizás los candados se empiezan a abrir y las combinaciones que desatan puertas están funcionando.

Termino de beberme el café que reposa en la mesita, se está levantando una brisa buenísima. Creo que me iré a correr otro rato antes de sucumbir en una espiral de pensamientos que me vuelvan a ese punto donde ya nada tiene solución. Miro a las nubes, cargadas de lágrimas y pienso que será mejor coger paraguas porque aunque estemos en verano y no entienda que llueva, lo va a hacer. Hay tantas cosas que no entendemos, pero que debemos acabar comprendiendo… Arrastró el café con placer y pienso en ti una vez más. No sabes las de cosas que nos han quedado por vivir, la de sueños por cumplir, la de momentos por traspasar, los segundos quitándonos el aliento… Te echaré de menos, lo haré pero no puedo hacer más que desearte lo mejor, te mereces un mundo entero de alegría, de besos, de caricias… Te mereces alguien que te mire y no deje de hacerlo ni un segundo. Gracias por tanto pero mi misión olvido está a punto de comenzar. Deseadme suerte.

Capítulo borrado de “Buscando tu aprobado”

Cuando escribí la novela tuve que cambiar alguna que otra cosa. Sin embargo, hubo un capítulo muy especial para mí que me dio mucha pena borrar. Pensé que quizás sería bonito poderlo dejar aquí para aquellas personas que quieran leerlo. 

Aprovechando que Susana y Alba hacen hoy un mes y que ayer fue el día del libro, quería que este trocito de la historia no se quedase perdido en un word. Espero que os guste.  Una vez más, muchas gracias a todas por hacer que este mes haya sido tan especial, no me cansaré jamás de agradeceros todo el apoyo. 

Os pongo en situación. Sería justo después del día en que Susana le deja la nota a Alba sobre su sonrisa.

EL color marrón sería Susana y el azul Alba.

 

Aquella mañana tenía otra notita encima de donde siempre solía dejar la carpeta cuando iba al departamento. Susana se estaba acostumbrando al juego adolescente de las notas.

Cuando vi la película de Princesas de Fernando León fui consciente de que me había perdido una parte de mi vida en la que tú tenías que haber sido el acento de mi sílaba tónica. Cuando escuché esta frase me di cuenta de que a mí me sucedía lo mismo contigo:

“Es rara, ¿no? la nostalgia… Porque tener nostalgia en sí no es malo, eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos. Yo por ejemplo no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para poder echarlo de menos… eso si que es una putada. ¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado? Porque a mi a veces me pasa. Me pasa que me imagino como van a ser las cosas, con los chicos por ejemplo o con la vida en general, y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser preciosas…y luego cuando lo pienso me da nostalgia cuando me doy cuenta de que aún no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca..”

No quiero que seas la nostalgia de algo que no ocurrió nunca, Alba.

Susana.

Me apresuré a contestar con una cita de otra película que me había hecho pensar mucho los años que había estado lejos de ella.

“Cuando miras a una persona, cuando la miras de verdad puedes ver el 50% de lo que es. Querer descubrir el resto es lo que estropea las cosas.”

Me gustó más Mi vida sin mi de Isabel Coixet.

Alba

Quería volver a pasar por el departamento para descubrir si tendría nota y no pude evitar sonreír cuando apoyada sobre mi carpeta había una nueva.

“No hay nada peor que separarte de alguien a quien quieres todavía”.

Hable con ellas de Almodóvar.

Susana.

Me di prisa para dejarle la mía sobre la misma película antes de irme a clase. Adoraba a Almodóvar.

Sí, también recuerdo de esa misma película:

“El amor es la cosa más triste del mundo cuando se acaba”

Alba

¿Se ha acabado? Si seguimos con AlmodóvarVolver:

“Siempre hay cosas que se dejan sin hacer, o que se hacen mal. Y mi vida no ha sido una excepción, pero no sé si tienen arreglo. Y si lo tienen, me corresponde a mí arreglarlas.”

Susana

De volver me gusta más esta parte, que aunque sea cantada, te la escribo. Tengo miedo al pasado que vuelva a ser presente.

“Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno… Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de la noche que, poblada de recuerdos, encadena mi soñar, pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar. Y aunque el olvido, que todo lo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón. Volver con la frente marchita. Las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez.”

Alba

 

Creo que deberíamos hacer como dicen en Los abrazos Rotos:

“Las películas hay que terminarlas aunque sea a ciegas.”

Susana

 

La ley del deseo:

“Estoy tratando de olvidarte y cuando uno trata de olvidar no escribe.”

Hasta mañana, Susana.

Alba

Me guardé todas las notas en el bolso y me fui a casa con una sonrisa al ver que compartíamos el mismo gusto por el cine. Aquel cruce de mensaje con citas de películas podía haber sido el perfecto entremés que daría paso a la nuestra.

 

Feliz día del beso

Ella era la típica niña mona con la que cruzas la mirada en la entrada del ascensor sin saber si dejarla pasar o hacerlo tú primero. Dudas, pero decides ser educada y esperas a que lo haga ella. Después, la miras de refilón mientras hueles el perfume que siempre has querido llevar pero que nunca te has comprado porque a ti no te queda bien. «Lo que daría por tener ese olor siempre en mi casa», pensé en aquel instante.

—Al tercero, ¿tú? — «¿yo? Quiero subirme entre las hondas de tu pelo y perderme en ellas para no volver nunca más al mundo en el que vivimos. Seguro que ahí tendré la paz que no encuentro» pensé sin ser muy acertada con las palabras mientras buscaba el número tres para rozar su mano con delicadeza—. Hasta luego.

—Hasta luego —conseguí decir sin tener mucho tino para encontrar mis llaves y perder de vista lo que durante veinte segundos había sido una de las grandes maravillas del mundo.

Así la conocí y así supe que no podía dejar de hacerlo más a fondo. Rápidamente supe que era la prima de mi vecina, a la cual ayudaba muchas semanas con sus clases de piano.

—Necesito que me presentes a tu prima.

—¿Mi prima? No creo que tenga ganas de verse con nadie. Acaba de dejarlo con su novio—. «Su novio» pensé. No me importaba su exnovio si le podía demostrar lo feliz que iba a ser conmigo.…

Y de tanto insistir e insistir, me permitió tomar un café con ella. No podía sentirme más afortunada. Daba igual que fuese una lluviosa tarde de abril, donde las gotas caían con tanta prisa que a mí no me daba tiempo a agarrar las manecillas del reloj para pedirlas que fuesen más despacio mientras tenía aquella compañía.

—Te invito a saltar ese charco —dije riendo—. Seguro que nunca jamás nadie te ha propuesto hacer algo así. —Me miró con cara de sorpresa, en la que ligeramente dibujó una preciosa sonrisa.

—La que se moje más gana —gritó mientras corría en busca del charco más grande.

Saltamos y saltamos, calando nuestro huesos con aquella agua fría que nos purificaba de deseo y ganas de vivir. Era ella la elegida para hacer que mi vida contase de forma distinta hasta como lo había hecho en ese momento.

De camino a casa nos paramos en una tienda de cuadros donde ella divisó una réplica del famoso beso de Rodin.

—No me importaría errar en los infiernos —dije.

—¿Cómo dices? —me preguntó sin entender.

—Sí, como Paolo y Francesca de La Divina Comedia de Dante.

—¿Qué les pasó?

— Que por culpa de un beso les tocó tal penitencia.

—Pues sí que les salió caro el beso…

—A veces vale más darlo y sufrir las consecuencias un segundo que quedarse con las ganas y lamentarlo toda una vida.

Y antes de que ella pudiese decir nada, me atreví a acercarme a sus labios, tratando de imitar a Paolo o quizás a Francesca. No importa quien empezase, lo importante es que un día uno de ellos se atrevió a dar ese paso.

el-beso-de-rodin-0

¡Feliz días del beso! Besad mucho, que quemad calorías que estamos en plena campaña de la operación bikini.

(2)

IMG_5793

Instrucciones de uso.

1) Abre YouTube y pon esta canción para escucharla justo después de haber acabado de leer el trocito de hoy.  Si es con lo ojos cerrados, mejor.

https://www.youtube.com/watch?v=GO6UXeqqUIY

2)

Arrastró su maleta sin fuerza. ¡Qué poco importaban cuatro trozos de tela si lo más importante que necesitaba vestir era imposible de cubrir con ellos!

Caminó lentamente, buscando abrigo bajo alguna bonita mirada que la vistiese de paciencia para soportar tal letargo.

Consiguió llegar al centro de la ciudad pero esta se mezcló con su tristeza empañando sus gafas de sol. Tan innecesarias en aquel momento como sus deseos de dar la vuelta y regresar al punto de partida, de no abandonar, no tirar la toalla y no dejarla escapar. Ya era demasiado tarde.

Una molesta lluvia comenzó a teñirlo todo, mojando sus recuerdos. Pesarosa arrastró sus pies fingiendo un baile ensayado, creyó que alguien la sujetaba por la cintura y bailó con ella al son de la canción que en el último San Valentín le había regalado su ya no chica. Cada nota y cada acorde se clavó en sus oídos como el ruido de las gotas cayendo sobre su rostro. «Volverás a reirte de veras, si te quedas conmigo.» No reía en absoluto. No se había quedado con ella. La sombra soltó su cintura y la dejó marchar en busca de un hotel que le pudiese dar cobijo a ella y a sus memorias.

Se refugió mirando por una de las ventanas, las gotas de deslizaban con lentitud por el cristal. Acercó su mano para quitarlas y poder ver con precisión cuando se percató de que aquellos pedazos de mar eran lágrimas saladas que salían de sus ojos.

Quizás Londres no había sido la mejor opción.

Por ti, un mundo entero

IMG_4013

He pensado en crear una historia muy cortita a través de fotos de los viajes que he ido realizando durante los últimos años. Espero que os guste la idea. Comenzamos:

(1)Cuando cruzó la puerta supo que nunca más la volvería a traspasar para reencontrarse con ella. Tras cientos de miles de horas, pensó que lo mejor era dejarla marchar del mismo modo que, durante los últimos meses,  lo había hecho el amor que le procesaba.

Siempre hacía lo mismo. En lugar de apoyarse en las personas que más quería, preparaba su maleta y volaba tan lejos como podía. Al principio pensaba que solo así podría huir de sus miedos. Solo si apartaba a las personas y dejaba de dar explicaciones sería capaz de olvidarse de sus problemas. El no tener que paladearlos cada día en sus labios para ella era una liberación aunque ellos, lentamente, iban trazando una perfecta cadena que se ataba fuertemente formando reincidentes pensamientos.

Allí arriba se sentía segura. Flotando entre las miles de nubes que atravesaba a la velocidad que más rápido podría ir su cuerpo, mientras su corazón palpitaba con fuerza.

A veces confundía esa velocidad estrepitosa con la que le provocaba en su sistema nerviosa el dulce roce de las yemas de sus dedos por la piel. Arrastrando con cuidado su aroma, provocando que todo el bello que dejaba atrás se erizase. Meneó la cabeza un par de veces,  tratando de sacar aquella imagen de ella. Se prometió que aquellos meses de huida solo estarían ella y su soledad. No hacía tanto que la había acompañado, pero seguía sin acostumbrase al reencuentro agridulce que le enardecía el alma.

Abrochó su cinturón, el piloto anunciaba turbulencias.

Un sueño tangible

Hace más o menos un año volví a retomar la escritura. Como ya había escrito en otra entrada, siempre me había gustado hacerlo pero por diversos motivos lo había dejado de lado. La necesidad de sacarlo todo me empujó a volverme a enfrentar al folio en blanco. En agosto terminé de escribir una novela que está guardada en el pc e inmediatamente me puse con “Buscando tu aprobado”. Comencé a darle forma en el blog y rápidamente un grupo de 5 personas (maravillosas todas ellas) comenzaron a animarme, escribirme bonitos mensajes y apoyarme a lanzarlo como novela. La verdad es que la forma de publicación del blog era súper incómodo, sobre todo para aquellas personas que se incorporaban. Estuve a punto de tirar la toalla pero gracias a aquellos mensajes que perduraron y a que nuevas personas se unieron a ellas, hicieron que finalmente me decidiese a sacar la novela.

Horas y horas de corrección (y las que quedan, ¡malditas comas y tildes que se escaparon!!!),  mandando cosas para que leyesen, revisasen…parecía interminable. Y todavía sigo cambiando cosas. Espero que llegue el día en el que esté perfecta…

Y cuando ya estaba todo listo tocaba enfrentarse a subir la novela. Os prometo que el primer día que me puse con ello dije “esto no es para mí” pero ahí estaba una maravillosa persona para contestar mis emails kilométricos y mis chicas para animarme en que yo podía: “venga rubia, tú puedes”. No me he vuelto morena de milagro… pero un poco negra si que me he puesto. Gracias a ellas Susana y Alba se están colando en la vida de otras mujeres maravillosas.

Tantos y tantos meses de locura para que por fin pueda estar ahí. Me fue imposible no emocionarme cuando lo vi en Amazon. Mi novela…disponible para todos… puffff, la piel de gallina.

Como veis es imposible que esta novela hubiese visto la luz sin esas personas que a empujones me ayudaron a sacarla. Podría decir muchas cosas pero la única palabra que repito una vez tras otra es GRACIAS. 

Gracias a quienes confiastéis en mí.

Gracias a quienes habéis comprado la novela y me habéis mandado vuestras impresiones.

Gracias a quienes me mandáis fotos leyéndola.

Gracias a quienes dejáis mensajes en Amazon con vuestra opinión.

——————————————————————-

Aquí dejo una recopilación del link de Amazon,  del booktrailer que hice y de la lista de reproducción de Spotify.

Link de compra en Amazon:    https://www.amazon.es/dp/B07BPD5JDW

Booktrailer:  https://www.youtube.com/watch?v=AlsWADUR-a8

Playlist Spotify:  https://open.spotify.com/user/hydrarosis/playlist/3Jx59lfkFk6Oc3ubNoaLxR?si=NgjRyjJOQY2XvrJFcJkv0w